sábado, 10 de julio de 2010

Desembarcada

Tenía tanto por decir que me dio la reverenda gana (como bien dice mi solemne madre y “la Charanga Habanera) de crear un blog.

Tal vez empujada por las multitudinarias quejas de mis amigos más cercanos, sobre mis constantes publicaciones en esa gran red social virtual, extrañamente denominada “facebook”.

Y es curioso que se quejen, porque bien que comentan como descocidos.

Pero bueno, el tema central de este blog vendría a ser mi capacidad de captar los momentos de los demás, y así mismo, mi incapacidad de no poder captar los míos. O simplemente, el hecho de no querer hacerlo.

Solo tengo 26 años, y digo “solo” en un intento de solapar mi ya comprobada y reiterada vejez, y ya me cansé de aquellas juergas de las que fui creadora, organizadora y protagonista por voluntad propia. Me cansé.

Y esto se debe a que probablemente dediqué más años de los debidos que el común denominador de los jóvenes, a este tipo de eventos sociales. Empecé desde petiza a asistir a todo festejo que el calendario lanzara, no me perdía una sola fiesta, o tono, como quieran llamarle.

Disfruté cada segundo, cada nota musical, cada canción, cada cerveza, cada cigarro con toda mi pasión. Y agradezco a aquellos compañeros que estuvieron a mi lado para contarme al día siguiente mis audacias y espectáculos etílicos y danzantes.

Pero ya no me nace escoger cualquier hora del día, llamar a los partners de siempre, convocar como maestra, y literalmente “armar” el tono. No me da la ganaaaa! No insistan.
Y pobre de aquel iluso que se atreva a lornearme por el expuesto en este post, porque en menos de lo que canta un gallo, tal cez en solo 30 minutos, le restriego en la cara mi experiencia juerguística; solo necesito un par de amigas, un chilcano y mi laptop con los mixes matadores.

No soy lorna, lo fui, sí, en el cole como todos. Pero ya no lo soy. Y no estoy taaaaan vieja tampoco.

Estas dos premisas me llevan a pensar, a investigar y a intentar disolver mi duda del día. ¿Qué mierda me pasa?
¿Me cansé de las experiencias? ¿Ya viví suficiente? ¡Imposible! ¿Será que la vida me está pasando factura por mis pasados excesos? ¿Tal vez la fuerza divina quiere que entienda que no todo es diversión? ¿O será que simplemente, son mi estado de ánimo, mi personalidad, las que están cambiando?

No voy a negar que si escucho una canción de “Los Pericos”, la bailo a todo ritmo. Y que si me ponen un pisco sour de La Calesa en frente lo voy a tomar sin pensarlo dos veces, así no pase mi tarjeta.

Pero, ya no me nace, ya no soy la aventurera que era antes. Prefiero quedarme en mi cama viendo una buena película, antes que escoger qué ponerme y tomar un taxi, para en el grifo a comprar los puchos de rigor y “caer” como siempre en la “reu” de la noche.

Muchos de mis conocidos podrán confirmar lo que digo, yo era la encargada de que el fin de semana sea perfecto. Modestia aparte, soy buena en eso. Bueno... lo era.

En resumidas cuentas, puedo decir que fui “desterrada” de ese mundo que te consume sin que te des cuenta, de los sargentos y las auras, de las costas bravas y los embarcaderos. No sé si me desterraron... como haría Dios mismo con mi homónima al principio de los tiempos, junto a aquél llamado “primer hombre” (yo le diría “primer imbécil”), o quizás yo misma me desterré, y una vez más di un paso al lado del camino.

Vamos a ver cuánto me dura, mientras tanto, seguiré captando los momentos de los demás, los míos, ahora mismo, pierden interés. Ya no es una vida de guión para Hollywood (juro que no exagero). Es una vida normal, y eso, no me gusta señores. A remarla nomás, no queda de otra.

En caso no me crean lo de la juerga...


Encontré un de los mixes...

Y la canción más gritada de la época:
Cristian Castro - Es mejor así