domingo, 12 de septiembre de 2010

Desmicrada

Se acabaron los taxis, no más micros. Adiós a la larga espera para que algún “incauto” o “samaritano” se atreva a llevarme a San Isidro un día de semana.


Adiós a las horas congelándome en plena Navarrete, con la inocente intención de que algún taxista se digne a trabajar y me lleve hacia mis lares, aquellos LEJANOS pueblos que se hacen llamar Precursores en Surco.


Good bye querido cobrador que cuando era escolar no me dejabas ni subir y te pasabas de largo. Adiós combi maldita que jugaste con mi vida en más de una oportunidad.
Hasta la vista transporte público del que huí más de mil veces con tal de no enfrentarme cara a cara con tu horrible realidad, a fin de no pelearme con uno de tus integrantes por la injusticia de tu servicio, por lo deficiente de tu trato, o por la mal llamada criollada de tu ruta peligrosa.


Adiós señores, me despido de ustedes agradeciéndoles muy poco en realidad. Y deseando que llegue el día en el que el peruano pueda subirse a una combi sin miedo al robo, sin miedo a la falta de respeto de algún asqueroso que te “mete la mano”, sin el miedo de creer que tal vez no llegue a su destino.
Deseando que algún día la gente pueda tomar un taxi sin ruta establecida. Sin miedo al desarmador de un desalmado, o al camino no deseado.
Chau empresa de taxis que me sacabas la miércoles con tu precio, chau dolor de pies por el taco 9 que ocasiona mi 1.57 m. de estatura. Chau caminatas con laptop en mano.
Adiós!


Me despido porque ahora… tengo carro. Si gente, tengo carro. Y muy extrañamente no me embarga la felicidad por el hecho, como cuando te llena de orgullo haber logrado una meta o un sueño.


No me embarga, seguro, como dicen por ahí mis amigas, porque aún no estoy al volante. Aún estoy practicando mi “manejo”. Aún no tengo brevete.


Todo fue muy rápido, fugaz diría yo. Un día mi prima me llamó y me habló de una súper oferta de un carrito pequeño y económico, pero bonito.
No me tomó ni una semana decidirme por la compra, saqué el crédito y lo compré basándome en mis necesidades. No estaba en mis planes, no quería comprarlo, pero finalmente lo hice, solo Dios sabe por qué. Tal vez por cansancio, tal vez por regalo.


En fin, que se agarre Lima, porque pronto estaré al volante. Me muero de miedo, es más, me cago de miedo de salir al ruedo. Pero juro que ya era hora de parar de gastar millones en taxis seguros, era hora de que mi madre deje de transportarse por Lima y balnearios en aquellos micros de la muerte... era hora de ver de una vez por un espejo retrovisor.

No es mi intención sacar pica ni mucho menos, lo único que quiero es contarles, compartir que por fin dejaré de quejarme por los malos ratos pasados en el trasporte público.


Vendrán nuevos problemas, como las motos que se me cruzan o el peatón inconsciente, pero acabó una etapa de mi vida, y eso sí que me hace feliz.


Adiós S, adiós Chama, adiós 10. Hasta una nueva oportunidad. Nunca los aprecié, y créanme, no los voy a extrañar, ya nos encontraremos por las calles limeñas. Veamos quien ríe al último.


Ahora puedo decir, orgullosa de ello, que fui Desmicrada, y así me quiero quedar.
A poner primera (previo embrague Ale, lo sé).
Run run.

Aquí un pequeño collage del "huevito":


El mío es del 2010 y no es un clásico... pero igual lo quiero:
Chino & Nacho Ft Los Cadillacs - Mi Carrito