martes, 2 de agosto de 2011

Descopada

“Perú: Hoy solo te pido actitud, garra y corazón... Vamos muchachos!!!”

Ese fue mi post en Facebook el 16 de julio a las 10:44 a través de Blackberry

Decidí no ver el partido, sabía que era el decisivo y mis nervios extremos no me permitieron alentar frente a la tele como estoy acostumbrada a hacerlo en cada partido desde mis 9 años.

Dejé a mi hermano en mi cuarto comiéndose las uñas y me fui al suyo. “Voy a rezar”, dije.

- “Diosito, quítales los nervios a los chicos, todos los nervios que les impidan concentrarse y dar todo de sí en la cancha. Quítales los nervios y dámelos a mí. No importa”-

Y vaya que me hizo caso. Yo era todo un costal de nervios, como dice mi mamá. Caminaba de un lado al otro en los pocos m2 que me albergaban. Caminé los 120 minutos que jugaron y sin razón alguna.

Me paseaba de vez en cuando por mi cuarto a chequear cómo iban, pero no dejaba de rezar.

En el primer piso de mi casa había una mancha de tíos chupando (¡qué raro!) y gritando. De repente escuché a lo lejos la voz de uno de ellos:

- ¡Vamos carajo que ahí viene el gol!

Ese grito sí que vino desde adentro, pensé.
Dicho y hecho. Escuché a mi hermano gritar como nunca (ni el gol de Fano con pase de Vargas narrado por Peredo en el Perú – Argentina generó tal grito):

- ¡Goooooooooool concha su maaadre! ¡Goool carajo!-

Yo, entré tranquila y de reojo miré el televisor como quien no quiere la cosa, y me gané con los colombianos paradazos con la boca abierta y con Paolo levantando los brazos como él sabe para celebrar.

Él mismo no podía creer el patadón de Lobatón, el Perú entero no lo podía creer.

Yo en cambio, sentí que estaba en la cancha. La emoción no era de incredulidad sino más bien de satisfacción. Un “por fin” salía de mi boca mientras algunas lágrimas no se hicieron esperar (no es raro, soy bien llorona).

Sabía que no era suficiente, decidí terminar mis Padres Nuestros optando por confiar en 11 muchachos que no conozco y espero algún día conocer. Antes de que diga Amén mi hermano vociferó (así es, VOCIFERÓ):

- ¡Yaaaaaaaa! ¡Vamoooos!

Salí despavorida con dirección otra vez a mi cuarto terminando la oración en mi cerebro, y llegué justo para ver la soberbia del ‘loco’ al disparar tremendo misil al arco de Martínez.

Me tiré al piso, mi hermano me miró casi con lágrimas en los ojos como diciendo: ¿Viste eso? Y exclamó:

- ¡Bien carajo!

No celebramos hasta que pitó el árbitro. Ya habíamos aprendido a vivir el minuto 92 como si fuera el 1. Cuando escuchamos el bendito y esperado silbato recién pude almorzar. Los nervios ya habían pasado.

Por su parte, los usuarios de las redes sociales y sus populares expresiones (torpes o no) no se hicieron esperar, incluyéndome: “Te quiero Perú!!!!! Lágrimas! Dios tb es peruano! Lo que hacen la magia y la actitud cuando se juntan!”, posteé.
Estaba feliz, bastante feliz hasta que leí un triste: “Por fin hicieron algo, ojalá no la caguen después”.

Bueno, la cagaron. O por lo menos eso pensaron algunos cuando caímos ante los justos campeones y charrúas asesinos (Fair play? Are you kidding me): “3 días nos duró la ilusión”, publicó una amiga en su muro de Facebook.

Me dieron ganas de comentar: “A ti te habrán durado la gracia y la ilusión 3 días. Lo que es yo, vivo ilusionada desde que tengo uso de razón y una derrota no me va a quitar dicha ilusión”. Pero no lo hice, iba a sonar antipática en vez de directa, además mi amiga me cae bien. Pero hablando en serio, lo expresado por varios no fue realismo, fue mala vibra.

Es muy fácil subirse al coche de la celebración cuando todo es felicidad. Si adoramos cuando ganamos y escupimos cuando perdemos, ¿con qué cara pedimos ayuda cuando nos tropezamos?

No soy una santa tampoco, pero si por algo me caracterizo es por nunca tirar la toalla. He aprendido con el tiempo que si no pensamos positivo nos vamos a la mierda. En el deporte o en donde sea.

Soy mujer, motivo por el cual varios creerán que no me corresponde opinar sobre fútbol. Pero con un hermano fanático y muchos primos jugando play me vi obligada desde niña a aprender de este deporte y poco a poco me fui enamorando de él.

Nunca vi a Perú en un podio gracias al fútbol. Siempre lo quise ver, pero cierta maldición que cayó sobre la Videna, nuestras canchas, los jugadores, entrenadores y sobretodo dirigentes me lo había impedido. Faltaba alguien con dedicación que crea que las malas rachas y las maldiciones no existen, alguien dispuesto a jugárselas.

No quiero hacerles una estatua tampoco por lo logrado, pero sí reconozco el trabajo y los huevos de un equipo, guiados por la maestría y la oración de un dizque ‘mago’.

No sé qué hará el resto de ustedes de ahora en adelante. Yo por mi parte seguiré haciendo lo único que sé hacer y me corresponde: alentar. Ahí me verán en el estadio para las ‘clasificatorias’ vistiendo un polo con la siguiente inscripción: “Loco, vales 1000 Perús”.
Si bien Markarián dice que somos 30’000,000 de peruanos alentando detrás, yo les quiero decir chicos, que si los otros 29’999,999 desertan, por lo menos una loca tendrán atrás gritando. Ojalá no me ganen los nervios y salga Desterrada del puto remozado Estadio Nacional.

En fin, para celebrar estuvo bueno, sobretodo el segundo gol de Paolo ante Venezuela (qué maldito para definir así).

Después de todo como dice Peredo: “los partidos hay que jugarlos, nada está dicho”.


 


No tenemos la copa, pero tenemos algo mejor: autoestima. Y eso señores, es lo más difícil de conseguir y mantener. A remar.

Les dejo un reel del goleador de la Copa América, junto a una de las mejores canciones que se han escrito para la selección, lástima que venga con marca:





lunes, 13 de junio de 2011

Deseleccionada

Quiero dedicarles unas palabras sobre lo sucedido el 5 de junio en el Perú, teniendo en cuenta que varios buscaron palabras de consuelo en mí y solo recibieron un “no sé”.


El país ha decidido. Algunos de ellos quieren que les caigan las cosas del cielo, otros tal vez lucharon mucho tiempo pero no recibieron nunca nada a cambio de su esfuerzo porque el Perú no se los permitió.


Cuando uno quiere algo con muchas ansias y recibe exactamente lo contrario, y reacciona con una pataleta y con insultos, es engreído y caprichoso. Cuando uno quiere algo con muchas ansias y recibe exactamente lo contrario, y reacciona resignado pero aceptando lo que le tocó según quiso Dios, es maduro.


Democracia no es solamente respetar los poderes del Estado, la libertad de opinión y expresión. Democracia también es aceptar la libertad del pueblo de elegir lo que quiere. Ser picones nunca nos llevará a ningún lado.


Ignorancia significa no conocer, no saber. No solo es ignorante el que no conoce sus opciones, o el que no diferencia entre el mal o el bien, ignorante también es aquel no conoce a su pueblo y a su gente, que se venda los ojos aceptando únicamente su realidad, cuando en verdad hay más de 19’000,000 de realidades en el país.


Por varios años nuestra parte de la población fue escuchada (salvo por la corrupción y demás escenarios deplorables), al parecer Dios decidió que le tocaba esta vez a la otra parte. Por lo menos sabemos que nadie metió la mano en las elecciones y cambió los resultados, eso también es democracia, y a pesar de esos resultados creo yo que deberíamos estar orgullosos.

Creo que también podemos decir que por fin tenemos un país decente, un poco tonto a veces, pero decente, como aquél 75% de gente que devuelve una billetera si se la encuentra en la calle.

Ese domingo hablaban de salir del país, de salir del Perú en búsqueda de uno mejor, cuando en el fondo ustedes saben que a pesar de todo no hay ninguna tierra mejor que esta. Si algún día me ofrecen un trabajo afuera de repente considere salir de aquí, pero no huiría.


Ahora, ya no podemos llorar sobre leche derramada, para mí no se acabó el mundo y les voy a decir por qué:

- Porque salí de la pobreza gracias a un modelo económico que me permitió crecer de a pocos, pero sobre todo porque me he sacado la puta madre para lograrlo.


- Porque perdí gente fabulosa porque Dios así lo quiso, y aprendí a enfrentarlo, a aceptarlo y a vivir sin ellos.


- Porque terminé de estudiar una carrera a punta de esfuerzo y garra.


- Porque logré crecer económicamente en un trabajo respetable, siendo la mejor y ganándome el respeto de mis compañeros y de mis jefes por mi sinceridad, mi empuje y mi sonrisa.


- Porque puedo decir que todo lo que tengo lo logré luchando, porque eso me enseñaron de chica, que hay que luchar por lo que uno quiere sin importar la situación.


- Porque pasé por 54 ataques de asma, dos por año y nunca me morí.


- Porque caminé sobre carbón encendido y no me quemé.


- Porque bajé 18 kilos en un año.


- Porque dejé de fumar.


¡Háganme el favor! ¡Por supuesto que podría con un dictador si se me presentara! Solo que me gustaría no hacerlo sola.

No seamos fatalistas, Dios todo lo tiene planeado y de repente Humala respeta sus promesas, yo no confío en nadie nunca, creo que ya es hora. Digo, ¿tenemos opción?


Si ustedes se quieren ir, adelante, yo me quedo en mi Perú a hacer patria. En este caso, y solo en este caso, no soy ni quiero ser una Desterrada.


Les dejo un poema y una canción de mi tocaya...Yo también te amo Perú!



domingo, 20 de marzo de 2011

Descostillada

“Y Dios hizo caer sueño sobre Adán, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Y dijo Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne” Génesis 2, 21-23.

Yo no soy feminista. Lo juro. Pensé fielmente que lo era por mucho tiempo, pero luego de una ardua revisión del término, reaccioné y me di cuenta de que: no es que sea feminista, sino que me gustan las cosas justas.

Hubo un tiempo en el que me repetían sin afán de ofender que el lugar de la mujer estaba en la cocina, a lo que siempre respondí: “no gracias, créanme, no me quieren ahí”.

Tal vez al inicio, solo intentaba dar la contra como es mi costumbre, pero luego en realidad le agarré tirria a esos comentarios, que me parecen, disculpen la expresión: estúpidos. Pero al final entendí que no debía hacer hígado por gusto.

Creí adecuado hace unos días dirigir unas palabras a nosotras: las costillas, a propósito del Día Internacional de la Mujer. Es gracioso, este 8 de Marzo recibí más saludos que en mi cumpleaños y hasta un globo rosado con cualidades femeninas impresas. A mí me agradaron los detalles, pero al parecer, no todos están de acuerdo con este día.

Un gran amigo mío, al que llamaremos César, publicó en su perfil de Facebook, una gentil pero torpe queja sobre el mencionado día, la diferencia de genero y la injusticia frente al público masculino.

Terminó perdiendo por falta de estrategia a mi parecer, ya que casi el total de los 33 comentarios posteriores fueron femeninos y terminaron derrumbándolo y obligándolo prácticamente a aceptar que no tenía nada de malo la celebración, sin contar con que debió enterarse como varios, de la sorpresiva noticia de que los hombres cuentan también con su día (19 de noviembre por si les interesa). Solo que no tienen un buen publicista.

Bastó con recordarle 2 de grandes mujeres en su vida (su madre y su hermana) para quebrarlo un poco. Y es que por más que nosotras siempre hayamos peleado por la igualdad, tenemos que aceptar que no somos iguales, ni mejores, ni peores, somos diferentes. Tal vez indispensables como ellas 2 para él.

Fiorella Rivera, una internauta que no conozco y que es amiga por Facebook de “César”, tuvo la excelente idea de “desasnarnos” un poco a todos los comentaristas del post con las siguientes palabras:

“Se dice que el Día Internacional de la Mujer se dio por primera vez en 1909 en EEUU debido a una declaración socialista de ese país, porque un año antes 129 mujeres murieron tras un incendio en una fábrica textil de NY en la que se habían encerrado para reclamar iguales derechos laborales que los hombres.

Esta es una forma de reivindicar el lugar que la mujer ocupa en la comunidad, en su familia, etc. Quizá en nuestro entorno la mujer está avanzando profesionalmente, pero en los sectores urbanos marginales y rurales muchas veces la mujer sigue siendo minimizada, excluida, explotada sexualmente, golpeada, atropellada en sus derechos.”

Podemos resumir lo siguiente: se nos consideró por mucho tiempo inferiores, sin cabida a derechos.

Nadie dice que tenemos más derechos, sino que tenemos los mismos. Solo que a veces no todos (as) entienden que tener iguales derechos implica también tener iguales deberes.

No se confundan chicos, cuando les pedimos que abran una botella por nosotras o que nos ayuden con el carro no significa que somos inútiles ni frescas, solo que queremos darles la oportunidad de que se sigan sintiendo importantes para nosotras. A veces lo son, varias veces los son.

En fin, motivos hay para celebrar, pero sin exagerar, ya que hay mujeres… y mujeres:
Están las chismosas y rajonas que no viven sino más que de envidia y solo se dedican a hablar a tus espaldas. De repente fueron criadas de esa manera y solo nos queda entender que no pueden cambiar, solo nos queda poner la otra mejilla.

Están también las mujeres que no entiendo por más que trato, que viven a sus parejas y no mueven ni un dedo, que viven planeando toda su vida la boda perfecta con el hombre perfecto sin importar cuánto les cueste, cuánto deben perder y aguantar para ser lo que sueñan: perfectas.

Existen también las sumisas, que hasta algo de cólera generan en mí, las que se encargan de crear y criar machistas, que no tienen ni voz ni voto en su vida. Que dan lástima, que necesitan ayuda, que necesitan una amiga.

También están las mujeres del “mal vivir” (me da risa el término). No me refiero únicamente a las profesionales, sino también a las que consideran que ofrecer su cuerpo las hace más interesantes. Y menosprecian lo que en verdad vale: el cerebro y el corazón. Las que contribuyen con la tira de imbéciles que van por el mundo queriendo abusar de una solo porque somos según ellos el “sexo débil”.

Mujeres que tal vez no merezcan un “feliz día de la mujer”, así como el padre abusivo no merece un “feliz día del padre” o la madre desaparecida un “feliz día de la madre”.
Yo por mi parte felizmente, tengo la suerte de estar rodeada de mujeres maravillosas, a veces insoportables, ¡vamos! son mujeres, tienen que ser insoportables:


♀ La madre amorosa e irremplazable
♀ La prima graciosa e incondicional
♀ La amiga alocada y constante
♀ Las inigualables compañeras de escenarios
♀ El póker de ases
♀ La sobrina adorada

La prima graciosa e incondicional


Siempre nos preguntamos, ¿qué sería de nosotras sin los hombres?, pero creo que la pregunta correcta es ¿qué sería de nosotras sin nosotras? Pónganse a pensar en ello cada vez que las embargue una depresión por algún iluso que las deje pasar.

No soy feminista, apoyo el Día de la Mujer, sé reconocer los tipos de mujeres que se cruzan en mi camino, y sé perfectamente bien el tipo de mujer que soy: complicada, apasionada de la vida, muy soñadora, algo alocada y recientemente cautelosa cuando tengo que serlo. Gracias a Dios.

No sé ustedes, pero a mí “hueso de mis huesos, y carne de mi carne” me suena a “iguales”.

No nos consta que la teoría de la costilla sea cierta, en lo que mi concierne dudo mucho que Eva haya salido de la costilla de Adán, es más, creo que más bien Eva se considera Descostillada… aunque del paraíso haya sido Desterrada.

Aquí mi segundo tatuaje, este sí tiene un significado: mujer, la primera. Y una fotillo que tomé en el Tizón: una advertencia:



Un par de videitos de inspiración:
Silvio Rodriguez - Eva
(Eva deja de ser costilla)


Y finalmente, mi súper ídola exigiendo respeto a su manera:
Pink - Respect
(Who you think you are?)


lunes, 14 de febrero de 2011

Desflechada


¿Saben quién es San Valentín? ¿No? Pues les cuento: dice la historia en Wikipedia que fueron varios los “santos” que llevaron este nombre. No está definido ni comprobado cuál de todos ellos fue el que conocemos en la actualidad como “Cupido”.


Uno de estos santos, era un cura que casaba a escondidas a los tórtolos que no podían contraer matrimonio gracias a la prohibición de este sacramento en alguna ciudad del mundo, no me pregunten en cuál. Aún no logro entender por qué les hacía ese daño, pero bueno…


Luego de “beneficiar” a infinidad de parejas, este cura fue perseguido desesperadamente, hasta que lo atraparon... y lo mataron. No fue un héroe ni un mártir, aunque algunos lo consideren así, pero logró posicionarse en la memoria del mundo de una manera impresionante...


Este individuo inspiró lo que hoy conocemos como el Día de San Valentín y que terminó siendo la base del diseño de aquél niño en pañales con arco y flecha que anda equivocándose por ahí, apuntando discriminadamente sin control ni conciencia.
No sé por qué lo consideraron un santo, tal vez, después de todo… haya hecho algún milagro…


En resumidas cuentas era un religioso alcahuete, pero que al parecer, creía en el amor…


¿Amor? ¡Sí! ¡Amor! ¿Qué es eso? ¿Les suena? Haré en un ejercicio en las siguientes líneas para que sepan de qué estoy hablando y definan ustedes mismos, qué es el amor. Aquí una lista de los distintos “amores” que han pasado por mi vida:


♥ Todos aquellos caballeros que se cruzaron conmigo con la única y exclusiva función de que aprenda algunos grandes conceptos de la vida: la mentira, la idiotez, el cinismo y la mediocridad. Y a los que dejé un pequeño legado para su libro: la sinceridad, la inteligencia, la transparencia y la perseverancia, todo menos la modestia.


♥ Mis queridos compañeros de vida, que dejaron una semilla de amor en mí y fueron mostrándome poco a poco, las cualidades que me gustan en un hombre. A los cuales solo me queda darles mis más sinceras gracias y mi amistad eterna.


♥ Los imposibles, que llenaron mi bobo de ilusión y me hicieron ver de cara contra el piso que no todo se puede tener en esta vida. A estos solo les dejo mi recuerdo, no puedo darles más.


♥ Y los caletas, que se parecen mucho a mí, esos que callan lo que sienten pero hablan con los ojos dejándome una duda profunda y eterna. A ellos les dejo mi sonrisa y la promesa de un secreto. Los dejo como están, tal vez si se hace público… se iría la magia. Tal vez.


No son muchos, no son varios, no son pocos, solo son los que son…


Pero no es a todos ellos a los cuáles les quiero dedicar este post aprovechando la fecha, sino a los amores verdaderos, a los incondicionales, a los firmes, a los míos, a esos por los cuáles serías capaz de dar la vida…


Hace exactamente un año recibí el 14 de febrero en el Sur de Lima, con quien fue un torpe amor fallido, y dos desconocidos que se volvieron mis íntimos con el tiempo… me divertí como nunca, pero no la pasé bien.


Cuando llegué a Lima el mismo día, me esperaban 3 de mis mejores amigos en la cochera de uno de ellos. No pasaron ni 5 minutos y yo ya estaba viviendo uno de los mejores días de mi vida. No solo me divertí, no solo la pasé bien, sino que descubrí dónde está el verdadero amor, ese sincero del que todos hablan.


Ellos 3, y algunos otros, entre miles de cosas más, me enseñaron a sonreír y me enseñaron también que no necesito tener novio para celebrar el Día de San Valentín. Ellos son mi San Valentín. A ellos solo me queda enviarles flores cada 14 de febrero, ¡faltaba más!


Por la flecha de Cupido no me preocupo por el momento, no busco ni espero, solo vivo… Pero si uno de estos días a ese alcahuete en pañales se le ocurre flecharme… bueno, ya sabe dónde encontrarme: donde estén mis amores.


Dedicado a mis grandes amigos.

Y hablando de ellos, esta es la foto en la cochera sinceras sonrisas:


La mejor imagen que encontré del susodicho, la expresión lo explica todo:


Aunque me inspiré en "Calendario" de Pasabordo para este post, les dejo dos canciones alusivas y buenas por cierto:
Elefantes - Que yo no lo sabía (flechado el pobre!)


Y la mejor banda de la historia (luego de The Beatles, claro):
Queen - You're my best friend