lunes, 13 de junio de 2011

Deseleccionada

Quiero dedicarles unas palabras sobre lo sucedido el 5 de junio en el Perú, teniendo en cuenta que varios buscaron palabras de consuelo en mí y solo recibieron un “no sé”.


El país ha decidido. Algunos de ellos quieren que les caigan las cosas del cielo, otros tal vez lucharon mucho tiempo pero no recibieron nunca nada a cambio de su esfuerzo porque el Perú no se los permitió.


Cuando uno quiere algo con muchas ansias y recibe exactamente lo contrario, y reacciona con una pataleta y con insultos, es engreído y caprichoso. Cuando uno quiere algo con muchas ansias y recibe exactamente lo contrario, y reacciona resignado pero aceptando lo que le tocó según quiso Dios, es maduro.


Democracia no es solamente respetar los poderes del Estado, la libertad de opinión y expresión. Democracia también es aceptar la libertad del pueblo de elegir lo que quiere. Ser picones nunca nos llevará a ningún lado.


Ignorancia significa no conocer, no saber. No solo es ignorante el que no conoce sus opciones, o el que no diferencia entre el mal o el bien, ignorante también es aquel no conoce a su pueblo y a su gente, que se venda los ojos aceptando únicamente su realidad, cuando en verdad hay más de 19’000,000 de realidades en el país.


Por varios años nuestra parte de la población fue escuchada (salvo por la corrupción y demás escenarios deplorables), al parecer Dios decidió que le tocaba esta vez a la otra parte. Por lo menos sabemos que nadie metió la mano en las elecciones y cambió los resultados, eso también es democracia, y a pesar de esos resultados creo yo que deberíamos estar orgullosos.

Creo que también podemos decir que por fin tenemos un país decente, un poco tonto a veces, pero decente, como aquél 75% de gente que devuelve una billetera si se la encuentra en la calle.

Ese domingo hablaban de salir del país, de salir del Perú en búsqueda de uno mejor, cuando en el fondo ustedes saben que a pesar de todo no hay ninguna tierra mejor que esta. Si algún día me ofrecen un trabajo afuera de repente considere salir de aquí, pero no huiría.


Ahora, ya no podemos llorar sobre leche derramada, para mí no se acabó el mundo y les voy a decir por qué:

- Porque salí de la pobreza gracias a un modelo económico que me permitió crecer de a pocos, pero sobre todo porque me he sacado la puta madre para lograrlo.


- Porque perdí gente fabulosa porque Dios así lo quiso, y aprendí a enfrentarlo, a aceptarlo y a vivir sin ellos.


- Porque terminé de estudiar una carrera a punta de esfuerzo y garra.


- Porque logré crecer económicamente en un trabajo respetable, siendo la mejor y ganándome el respeto de mis compañeros y de mis jefes por mi sinceridad, mi empuje y mi sonrisa.


- Porque puedo decir que todo lo que tengo lo logré luchando, porque eso me enseñaron de chica, que hay que luchar por lo que uno quiere sin importar la situación.


- Porque pasé por 54 ataques de asma, dos por año y nunca me morí.


- Porque caminé sobre carbón encendido y no me quemé.


- Porque bajé 18 kilos en un año.


- Porque dejé de fumar.


¡Háganme el favor! ¡Por supuesto que podría con un dictador si se me presentara! Solo que me gustaría no hacerlo sola.

No seamos fatalistas, Dios todo lo tiene planeado y de repente Humala respeta sus promesas, yo no confío en nadie nunca, creo que ya es hora. Digo, ¿tenemos opción?


Si ustedes se quieren ir, adelante, yo me quedo en mi Perú a hacer patria. En este caso, y solo en este caso, no soy ni quiero ser una Desterrada.


Les dejo un poema y una canción de mi tocaya...Yo también te amo Perú!