lunes, 14 de mayo de 2012

Desnaturalizada

Que Dios me perdone cuando digo que no quiero tener hijos, que me perdone y me ayude a cambiar de opinión. Sobre todo porque en mi lista de motivos que justifican esta sincera opinión se encuentra el más claro de todos: estoy totalmente convencida de que no podré jamás, por más ganas que le ponga, llegar a ser ni el 5% de increíble que es mi madre.



Tengo la certeza mami, de que no hay nada en este mundo que me pueda ayudar siquiera a llegar a tus talones. Dejaste la valla tan alta que creo que solo la Virgen María te gana, me considero un gusano a tu lado. Soy incapaz de alcanzar o imitar tu generosidad.


Mi cerebro obtuso no entendía hasta hoy el por qué de tu insistencia para que tenga hijos, cuando bien sabes que detesto hablar del tema. No me quedaba claro. Ahora lo entiendo, se debe a que te sobra amor, se sale de tu corazón, y mi hermano y yo ya no somos suficientes para que lo entregues. Prometo escuchar tus deseos de ser abuela sin requintar, no puedo prometerte por ahora nada más.


Te pido disculpas China por no ser lo suficientemente valiente como para decirte estas cosas frente a frente. Es que cuando se trata de amor, escribir es la única forma que encuentra de hablar mi corazón. Tal vez nunca leas estas líneas. Seguro ni sabes que tengo un blog. Seguro es mi culpa que no lo sepas.


Cómo te puedo explicar mamá que la chapa que me pusiste de niña no me va. Que de “princesa” no tengo nada. Es más, guardo en mi lista de pendientes una demanda contra Disney por aquél torpe mensaje que me dio de niña de que el príncipe azul existe. No soy una princesa mami, no podría serlo, detesto las tradiciones, las coronas me dan asco y #ceroquequierovivirenuncastillo #teodiokate. Cómo te explico que lo único que podría tal vez hacerme parecer a una princesa es el hecho de que soy hija de una reina.


No estoy preparada China para desprenderme de la forma en que lo haces tú, haciendo que parezca tan fácil dejar de vivir por los demás. No logro comprender tu vocación de servicio innata, y mucho menos cómo es que siempre tienes la razón aunque yo no lo quiera aceptar. No me queda claro cómo es que no me has metido a un internado con todo lo que te hecho, cómo es que no me has mandado mil veces a la mierda por mi cantidad de fallas, yo en tu lugar no me hablaría.


Te pido disculpas por la altanería, por haber perdido la dulzura que me inculcaste, por creerme mejor que tú, por no entender tu experiencia. Por no cuidarme, por no ponerme la puta chompa solo porque no caía con mi ropa, por no llamarte nunca cuando llego a mi destino a pesar de mis constantes promesas de hacerlo, por no tener tu valentía y tu coraje. Por atreverme a criticarte con lo perfecta que eres.


Hoy que la vida nos pone a prueba, aprovecho para declararme totalmente enamorada de ti, de tus palabras y de la paz de tus abrazos. Aprovecho para comprometerme de por vida a cuidar de ti exigiéndome con la disciplina de un militar. No lo haré como tú lo haces conmigo jamás, sería en vano intentarlo, pero por lo menos estaré a tu lado. Cuenta con ello.


Cómo te dejo claro que absolutamente todo lo que soy, lo soy por ti. Mis diplomas, mis logros, mis sonrisas, mi madurez. Cada escalón de mi vida tiene tu nombre madre, cada escalón. No hay ni una sola cosa que yo haya logrado sin ti.


Hoy me parecen estúpidas todas las ridículas actuaciones de colegio que hice en el día de la madre. Si hubiera sabido que eran oportunidades para expresarte mi amor, te hubiera cantado todos los años la canción con la que mi hermano te hico llorar en el nido: Mami te traigo flores, flores de las mejores, mami de mis amores. Al diablo las canciones de “Ilegales” y de “Fey”.


Lo único que puedo hacer mamá para intentar parecerme a ti, es rezar todos los días como lo hago de rigor a Dios, pidiéndole que no te lleve todavía, que tengo mucho que aprender de ti aún, que no estoy preparada para perderte, que nunca lo estaré. ¡Larga vida a la reina!


Cómo te explico que me quito el sombrero ante tu fortaleza, que te admiro a morir, que no hay palabra alguna en idioma alguno para explicar tu grandeza. Perdóname por no ser amorosa como tú. ¿Romántica? Not really. Ya quisiera yo entregar mi corazón a tu manera. Ni el mejor neumólogo del mundo curo mi asma como lo hicieron tus brazos, y todo solamente utilizando tu amor.


Que Dios me perdone cuando digo que no quiero tener hijos, que me perdone y me ayude a cambiar de opinión. Sobre todo porque sé lo feliz que serías. Que ni la casa que prometí a los 12 años que te compraría te robaría una mejor sonrisa.


Si me preguntas hoy, a comparación tuya yo sería una madre desnaturalizada. Y hasta que la vida no me obligue a cambiar de opinión, solo me queda prometerte intentar todos los días devolverte alguito del amor que nos has dado todos estos años. Intentar ser tu muñequita linda, de cabellos de oro (#que viva el tinte) y labios de rubí.


¡Feliz día mamá!

Dejo una canción que define el momento mejor que ninguna. Una valiente más.
Casi - Soraya



Así te quiero ver siempre. Sonriendo.
 

Love you.
 

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